
Cierto dia hace muchos años, teniendo yo recien cumplidos 13, mi costumbre de prender la radio por las noches, despues del colegio para avanzar las tareas, pudo más sobre mí y sobre la orden de mi madre qe me negaba ese placer con benevolencia suprema. Yo estaba impedido de hacer caso a mandato alguno ya qe comenzaba la transmision del programa de los viernes, rock clasico; un delicado inicio de piano hizo qe, de pronto, como un autómata, dejara de escribir acerca de la historia de los mochicas y me detuviera hipnotizado, naufragando en un estremecimiento qe por nuevo no dejaba de ser hermoso. Un piano bajo el cual, en una oqedad tenebrosa, se lograba oir ( y apenas entender) la voz de un hombre recitando como una letanía qe no tenia miedo de la muerte para, instantes depues, dar paso a un volcán de gritos y sobresaltos vocales negando la muerte misma, qeriendo cantarnos la lucha terrible qe siempre termina por ganar la musica por sobre el dolor y la muerte. Esa cancion qedó en mi mente por mucho tiempo, ganando espacio entre mis recuerdos musicales hasta qe un dia, años despues, cenando en casa de mi abuela, una cinta maxell de 60 puesta por mi tio en la antigua radio casera despertó mis nervios: era esa musica extraña y suave, triste y celebratoria apresando mi cuerpo nuevamente. Si, mi tio me dio el nombre del grupo qe yo ya conocia y ademas el nombre de la cancion: "The Great Gig in The Sky"; qe nombre más adecuado para esa canción enorme, pensé. Y asi´fue transcurriendo mi vida, entre insospechados descubrimientos y amores y una férrea y delicada admiración por el ejecutor de ese piano qe, en otros discos de Pink Floyd se convertia en un teclado de pesadillas luminosas o en un vaiven de sonidos cada vez mas suprarrealistas y atmosféricos, disfrutables, ensoñadores. En idas y venidas por los sueños y la irrealidad o nuevamente calmos,perfectos y mundanos. Si pues, Richard Wright era un genio de los teclados y ahora, tras su oscura partida no qeda si no extrañarlo, y claro, oirlo con su voz suave y lejana cantarnos de aqel verano del 68, o el subterráneo eco de un tiempo distante.El mismo tiempo al qe acudo cada vez qe siento perderme y qe el poder alucinante de su musica me devuelve a la vida, al gran portal de la vida.
Pink Floyd: See-Saw
Pink Floyd: The Great Gig In The Sky
Pink Floyd: Remember a Day

2 comentarios:
hermosísimo.
snifff, todos recordamos nuestro primer contacto con pink floyd, en mi caso fue un vinilo de dark side of the moon, que pertenecia a un primo, en huaraz, nada menos, alla por 1992. ahora rick wright esta con el loco diamante, brillaran en la eternidad
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